Bédar es un municipio de Almería donde viven apenas mil personas, aunque más de la mitad son extranjeras. Por eso gran parte de las víctimas del incendio de Los Gallardos no son españolas: se ha identificado 1 español y 5 extranjeros entre las personas fallecidas a raíz del incendio que afectó a más de 7.000 hectáreas. Emma y Simón Mitchell se mudaron a Bédar hace 3 años, donde cuidaban a unas cuantas gallinas y convivían con sus perros. Fueron evacuados, como otras 1.500 personas en la zona, y al regresar a su casa vieron que su vivienda no había sufrido daños, son conscientes de la suerte que tienen. Porque la gran velocidad a la que se fue propagando el fuego, avivado por vientos de hasta 50 kilómetros por hora, hizo que las llamas llegaran a las casas mucho más rápido de lo que se podrían pensar.
Ellos tienen su casa, incluso sus animales. Pero para llegar allí pasaron por las casas de amigos y conocidos que no tuvieron tanta suerte. Los Mitchell agradecen enormemente el trabajo de policía y bomberos locales, que trabajaron de manera excepcional, pero sí tienen críticas a la gestión regional: «La próxima vez estaría bien tener una alerta en nuestros teléfonos», señala Emma. Porque este matrimonio, igual que el hijo de un belga fallecido en el incendio o el marido de una francesa desaparecida entre las llamas, asegura que nunca recibieron instrucciones claras sobre cómo evacuar en caso de incendio. «Recibimos alertas por terremotos a 80 kilómetros de distancia pero no por un incendio a 400 metros», lamenta ella. El Gobierno andaluz sostiene que no se envió un ES-Alert a la población para no generar confusión, dado que algunas zonas tendrían que ser evacuadas y otras confinadas, y no había una orden específica para todos los vecinos.
Los Mitchell están, además, particularmente indignados con quienes culparon a las víctimas mortales, por no seguir las órdenes de las autoridades. «Deben corregir su comportamiento. Por favor, no intenten culpar después a las víctimas», aseguró Emma. El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, aseguró que algunos de los muertos habían tratado huir por su cuenta, sin seguir la orden de confinamiento o las rutas de evacuación de los servicios de emergencia. Para Emma, no obstante, todas esas personas que perdieron la vida «no tenían instrucciones que seguir» e «hicieron lo mejor que pudieron, dadas las circunstancias, pagando las consecuencias».