Por qué bostezar cuando ves a alguien hacerlo es una prueba de que eres una persona empática

El bostezo contagioso es uno de los misterios más divertidos de nuestra biología y tiene mucho más que ver con tus emociones que con el sueño. Se cree que este fenómeno está directamente relacionado con las neuronas espejo, que son las encargadas de que podamos entender y compartir los sentimientos de los demás. Si alguien bosteza y tú lo imitas al segundo, tu cerebro está demostrando que tiene una conexión social fuerte con esa persona.

Lo más curioso es que este contagio no funciona igual con todo el mundo, ya que somos mucho más propensos a bostezar si lo hace un amigo o un familiar que si lo hace un desconocido. Incluso se ha demostrado que los niños con ciertos rasgos de falta de empatía o los animales menos sociales no caen en esta «trampa» visual. ¿Has probado alguna vez a bostezar a propósito para ver quién de tu grupo de amigos es el primero en seguirte la corriente?

Es una forma primitiva de comunicación que servía para que todo el grupo estuviera sincronizado y alerta ante posibles amenazas nocturnas. Aunque hoy no tengamos que vigilar la entrada de una cueva, nuestro instinto sigue intentando que estemos en la misma onda que los que nos rodean. Al final, un simple gesto de cansancio es en realidad un detector de vínculos emocionales de lo más efectivo.

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