Casi todos llegamos al hotel y lo primero que hacemos es tirar las maletas y encender la tele para sentirnos como en casa. Sin embargo, diversos estudios de higiene han revelado que el mando a distancia es, con diferencia, lo más sucio de toda la habitación. Piensa que lo toca absolutamente todo el mundo pero las camareras de pisos rara vez tienen tiempo para desinfectarlo a fondo entre cliente y cliente.
En esas pequeñas teclas se acumulan más bacterias que en el propio borde del inodoro, ya que el baño sí se limpia con productos específicos cada día. Es un nido de gérmenes invisible que pasa totalmente desapercibido mientras tú cambias de canal tranquilamente. ¿Te habías parado a pensar alguna vez en cuántas manos desconocidas han pulsado ese mismo botón antes que tú?
Si no quieres llevarte un recuerdo innecesario en forma de virus, un truco sencillo es meter el mando en una bolsa de plástico transparente. Así podrás usarlo sin problemas y mantendrás tus manos a salvo de la suciedad acumulada de meses. Al final, los detalles más pequeños son los que marcan la diferencia entre un viaje perfecto y uno que acaba en urgencias.