El truco de las fotos de comida para que Instagram te muestre a más gente

Seguro que has notado que las fotos de un plato de comida espectacular suelen tener muchas más interacciones que un paisaje increíble o un selfie normal. El motivo no es solo que seamos unos glotones visuales, sino que el algoritmo de las redes sociales detecta ciertos colores y texturas que el cerebro humano asocia con la supervivencia. Los colores cálidos como el naranja, el rojo y el amarillo activan una respuesta instintiva que nos obliga a detener el scroll de forma casi magnética.

Al pasar más tiempo mirando esa imagen, el algoritmo interpreta que el contenido es de altísima calidad y empieza a enseñárselo a muchísimas más personas de lo habitual. Es lo que se conoce como porno gastronómico o food porn, y es una de las estrategias más fáciles para ganar visibilidad sin invertir un euro. ¿Te has fijado en que las fotos de ensaladas verdes nunca tienen tanto éxito como una hamburguesa chorreando queso?

Nuestra mente está programada desde hace miles de años para buscar alimentos altos en calorías, y las redes sociales simplemente están explotando ese instinto básico. Si quieres que tu perfil crezca, a veces es más efectivo subir una buena foto de tu cena que intentar escribir el texto más profundo del mundo. Al final, por muy modernos que nos creamos, seguimos respondiendo a los mismos estímulos que nuestros antepasados más lejanos.

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