No es el perfume ni el desodorante lo que realmente te engancha de alguien, sino su firma genética invisible. Tenemos unos genes llamados MHC que se encargan de nuestro sistema inmunitario y que desprenden un aroma que solo detectamos de forma inconsciente. Lo más loco es que nos sentimos atraídos por personas que tienen unos genes totalmente diferentes a los nuestros.
Esta es una jugada maestra de la evolución para asegurar que nuestra descendencia tenga un sistema inmune mucho más fuerte y variado. Tu nariz es capaz de detectar si alguien es compatible contigo a nivel biológico en cuestión de segundos. ¿Alguna vez has sentido una atracción inexplicable por alguien que, sobre el papel, no era para nada tu tipo?
Es la biología tomando el mando y eligiendo por ti para garantizar la supervivencia de la especie. Por mucho que intentes usar la lógica, el instinto siempre tiene la última palabra cuando se trata de química pura. Al final, el amor tiene mucho menos de poesía y mucho más de laboratorio de lo que nos gusta admitir.