Seguro que te ha pasado más de una vez, que te echas tu colonia favorita y, al rato, sientes que el olor ha desaparecido por completo. No es que el perfume sea malo o se haya evaporado, es que tu nariz ha decidido «bloquearlo». Se llama fatiga olfativa y es un mecanismo de defensa para que tu cerebro no se sature con un estímulo constante.
Tu sistema sensorial etiqueta ese olor como «seguro» y deja de prestarle atención para estar alerta ante nuevos olores que puedan indicar un peligro. Básicamente, tu nariz se vuelve sorda a lo que ya conoce para poder detectar si algo se está quemando o si hay comida cerca. ¿No te da rabia pagar un dineral por un perfume que tú mismo no puedes disfrutar?
La próxima vez que pienses que ya no hueles a nada, no te eches más encima o marearás a todo el que pase a tu lado. El resto del mundo sí lo nota, y mucho. Al final, el perfume es un regalo que le haces a los demás, porque tu cerebro prefiere ahorrar energía y centrarse en lo siguiente.