Por qué las apps de filtros gratis son en realidad un espionaje masivo

Esas aplicaciones que te ponen cara de viejo, de dibujo animado o te cambian el género parecen pura diversión inofensiva. La realidad es que muchas de ellas están diseñadas para entrenar algoritmos de reconocimiento facial con tu cara y tus expresiones. Básicamente, les estás regalando un mapa biométrico de tu rostro que luego venden a empresas de seguridad o de inteligencia artificial.

Lo más turbio es que, al aceptar los términos y condiciones que nadie lee, les das permiso para usar tu imagen de forma perpetua. Tu cara podría terminar en una base de datos al otro lado del mundo sin que tú recibas ni un céntimo por ello. ¿Te has parado a pensar alguna vez en el valor real que tiene tu identidad digital para estas compañías?

La próxima vez que veas un filtro viral, recuerda que el producto no es la foto graciosa, sino tú mismo. A veces es mejor quedarse con las ganas de ver cómo serías con ochenta años que regalar tus datos más personales a desconocidos. Al final, en internet nada es gratis y mucho menos cuando el servicio consiste en analizar cada milímetro de tu piel.

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