Por qué las tiendas del aeropuerto son un círculo diseñado para atraparte

¿Te has dado cuenta de que para llegar a tu puerta de embarque casi siempre tienes que atravesar una tienda gigante de perfumes y alcohol? Los aeropuertos están diseñados con un camino curvo que te obliga a mirar hacia los lados y a pasar por delante de cientos de productos. No es un error de arquitectura, sino una forma de aprovechar el estado de relajación que sientes una vez que ya has pasado el control de seguridad.

En ese momento de espera, tu cerebro entra en modo vacaciones y es mucho más propenso a gastar dinero en caprichos que no comprarías en tu día a día. El diseño en zigzag te hace caminar más lento y te expone a más estímulos visuales para que termines cayendo en la tentación del «duty free». ¿Cuántas veces has terminado comprando una caja gigante de chocolatinas solo porque te sobraba media hora para tu vuelo?

Además, la falta de luz natural y de relojes en muchas zonas de tiendas ayuda a que pierdas la noción del tiempo y te centres solo en las estanterías. Es un laberinto de lujo pensado para que tu viaje empiece vaciando un poco tu cuenta corriente. Al final, el aeropuerto no es solo un sitio de paso, es un centro comercial de alta precisión diseñado para cazarte.

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