Por qué nunca deberías posponer la alarma cinco minutos más

Casi todos tenemos la tentación de darle al botón de repetir para ganar un poco más de descanso antes de levantarnos. Sin embargo, esos minutos extra son una trampa mortal para tu cerebro. Al volver a dormirte, inicias un nuevo ciclo de sueño que no vas a poder terminar, lo que te deja en un estado de confusión mental llamado inercia del sueño.

En lugar de despertarte con más energía, te levantas mucho más cansado y aturdido que si hubieras salido de la cama a la primera. Tu mente se queda atrapada en un limbo entre el descanso profundo y la vigilia que puede durar varias horas. ¿No has notado que esos días te cuesta muchísimo más concentrarte durante toda la mañana?

Lo mejor que puedes hacer es poner la alarma a la hora real en la que te vas a levantar y evitar el autoengaño. Al principio cuesta, pero tu cuerpo te agradecerá tener un despertar limpio y sin interrupciones químicas. Al final, el botón de posponer es el peor enemigo de tu productividad y de tu buen humor.

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