Si alguna vez has sentido que el tiempo vuela mientras vas de compras, que sepas que está todo planeado. Los arquitectos diseñan estos sitios para que pierdas la noción de la realidad. Al no haber ventanas ni relojes, tu cerebro no recibe señales del exterior, como si está anocheciendo o si llevas allí tres horas.
El objetivo es que entres en un estado de relajación llamado «transferencia de Gruen». Al desconectar del mundo real, dejas de lado las prisas y te centras solo en el contenido que tienes delante. Es una técnica de manipulación ambiental muy sutil, pero terriblemente efectiva para que consumas más.
¿Te has fijado alguna vez en este detalle al entrar en una gran superficie? La próxima vez que vayas, mira tu propio reloj y verás lo fácil que es perder el control del tiempo. Al final, el diseño de los edificios sabe más de nosotros que nosotros mismos.