Por qué siempre acabas comprando cosas que no necesitas en el súper

¿Te has preguntado alguna vez por qué la leche y el pan siempre están al fondo de la tienda? Los supermercados colocan los productos básicos de primera necesidad lo más lejos posible de la entrada para obligarte a recorrer todos los pasillos. En ese trayecto, tu cerebro es bombardeado con ofertas y productos atractivos que no estaban en tu lista pero que terminan en tu carrito.

Además, los productos más caros siempre están situados a la altura de tus ojos, mientras que las marcas blancas y baratas te obligan a agacharte. Es un juego de comodidad y tentación visual que busca que elijas lo que a ellos les genera más beneficio. ¿Cuántas veces has ido solo a por una barra de pan y has salido con una bolsa llena de caprichos?

La música suave y los carros de compra cada vez más grandes también ayudan a que camines más lento y sientas que todavía tienes espacio para más. Es una arquitectura del consumo diseñada para vencer tu fuerza de voluntad antes de llegar a la caja. Al final, el supermercado es un laberinto donde tu cartera es la verdadera presa.

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