Por qué tienes una canción metida en la cabeza que no puedes parar de cantar

Llevas todo el día tarareando ese estribillo pegajoso que escuchaste por la mañana en la radio y no hay manera de quitártelo de encima. Este fenómeno tan molesto se llama gusano auditivo y ocurre porque tu cerebro detecta que una melodía es demasiado repetitiva o tiene un ritmo muy predecible. Tu mente se queda atrapada en un bucle intentando «completar» la canción porque odia dejar los procesos a medias y no recuerda cómo termina el tema.

Básicamente, tu memoria de corto plazo se queda con un fragmento de unos quince segundos y lo repite una y otra vez como un disco rayado en tu cabeza. Suele pasarnos mucho más cuando estamos aburridos, estresados o haciendo tareas automáticas que no requieren mucha atención visual. ¿No te da rabia que a veces la canción que se te queda grabada sea precisamente una que detestas con todas tus fuerzas?

El truco definitivo de los científicos para deshacerte de este bucle mental es escuchar la canción entera de principio a fin para que tu cerebro entienda que el archivo está cerrado. Otro remedio bastante curioso y efectivo es mascar chicle, ya que los movimientos de la mandíbula interfieren con la parte del cerebro que recrea la música de fondo. Al final, hackear tu propio oído es mucho más fácil de lo que parece si sabes qué botones tocar.

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